15 errores que impiden la mejoría de una hernia de disco (Parte II)

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Anteriormente publiqué la primera parte de esta entrada. Si no la leíste entonces, puedes hacerlo ahora aquí.
Tan importante como un buen tratamiento en las lesiones discales es el no cometer errores a los que estamos expuestos a diario.
Aquí comienza la segunda parte.

  1. Algunos ejercicios en el gimnasio. El gimnasio puede ser una buena manera de rehabilitar la lesión pero hay ejercicios que no deberías realizar en caso de padecer hernia de disco.
    En el caso de hernia discal cervical no son recomendables los movimientos en los que tengas que hacer tracción haciaarriba con los brazos y en los que tengamos que elevar los codos más allá de la altura de nuestros hombros.
    En personas con hernia discal lumbar las sentadillas y cualquier ejercicio en el que se flexione el tronco hacia delante sin flexionar rodillas está desaconsejado. Así como trabajar con pesos libres en posición de pie o sentado. Hay también algunos modelos de máquinas elípticas que pueden producir más tensión lumbar. Consulta con el profesional en tu centro de entrenamiento.

9. La almohada. Una almohada demasiado alta o demasiado baja puede originar dolores cervicales que en caso de existir hernia de disco pueden verse acrecentados. Son muchas horas las que pasamos durmiendo como para descuidar algo tan importante. Si duermes de lado necesitarás una almohada cuya altura haga que tu columna cervical esté alineada con el resto de la columna. Si lo haces boca arriba debes usar una almohada muy baja o incluso dormir sin ella para favorecer la curvatura cervical. Las hernias discales cervicales siempre están acompañadas de una rectificación de la curvatura natural de nuestro cuello.
Personalmente opino que la almohada viscolástica es actualmente la mejor opción, no pierde densidad y recupera su grosor original en el momento en el que ya no apoyamos.

10. El colchón. Dormir en un colchón viejo y sin firmeza es motivo para que una hernia discal tanto cervical como lumbar no mejoren o incluso empeoren. Es igual la postura que adoptemos, si el colchón ha perdido firmeza nuestra pelvis se hundirá más al igual que hombros. Si han pasado 10 años de la compra del colchón es recomendable que adquieras uno nuevo.
Vuelvo a inclinarme por los colchones de viscolástica al igual que con las almohadas, hay distintas densidades y deberás buscar uno que sea cómodo para ti.
Hay profesionales que recomiendan colchón duro, yo opino que no se puede aplicar a todo el mundo esta regla. He atendido pacientes en consulta que después de dos meses en un colchón duro han tenido que adquirir otro porque no eran capaces de descansar y se levantaban por la mañana con aún más dolor.
No dudes en probar el colchón que crees que puede ser más cómodo, que se adapte cuando estés en las distintas posiciones. Existen fabricantes hoy en día que tienen colchones cuya densidad se adapta a cada caso, y con posibilidad de probarlos durante un tiempo. Te recomiendo hacer una buena inversión en este sentido, es casi un tercio de nuestro tiempo el que pasamos en él.

11. Dormir boca abajo. Esta postura es también perjudicial para hernias tanto cervicales como lumbares. La fuerza de la gravedad provoca al estar boca abajo un aumento de la curvatura lumbar con la consiguiente presión en la parte posterior del espacio intervertebral y la sobrecarga de la musculatura lumbar. A nivel cervical la rotación hacia un lado durante mucho tiempo crea una descompensación en la musculatura de nuestro cuello así como una rigidez a nivel articular que notaremos cuando queremos realizar la rotación contraria. La mejor posición para dormir es boca arriba o de lado. En el caso de hernia discal lumbar acompañada de neuralgia puede ser recomendable poner una almohada entre las rodillas en el caso de dormir de lado y debajo de las rodillas en caso de hacerlo boca arriba, ayudando así al apoyo de la zona lumbar.

12. Conducir. Conducir durante muchas horas puede agravar o impedir la recuperación de una hernia discal. La tendencia en un coche es ir sentado con la pelvis demasiado adelantada. La mayoría de los asientos de los coches no están diseñados para problemas de espalda y muchos de ellos sacrifican la comodidad por estética.
Otro agravante es la posición de nuestros pies. El pie del acelerador suele colocarse en rotación externa durante mucho tiempo, provocando un acortamiento del músculo piramidal y la consiguiente descompensación pélvica.
Mi recomendación es poner el asiento lo más vertical posible para no acabar dejando caer todo el peso del cuerpo en la zona lumbar. La distancia a los pedales tiene que ser suficiente como para llegar sin problema pero sin que haya una excesiva flexión de rodilla. Regular la altura del volante para que no tengamos los brazos demasiado altos ni hombros en tensión.
Si conduces durante mucho tiempo debes hacer alguna parada cada dos horas o menos y realizar algún estiramiento. Y recuerda a la hora de adquirir un coche comprobar que el asiento del coche se adapta bien y te resulte cómodo. Es una locura pagar por un coche y que el asiento sea incómodo.

13. Problemas dentales. Una mala oclusión dental que haga que nuestra mordida esté descompensada produce una tensión desigual en la articulación temporomandibular (ATM).
Las lesiones en la ATM están asociadas a lesiones cervicales por su relación neuromuscular. El nervio trigémino que tanto ejercitamos en la masticación converge en la zona cervical alta, además hay una relación articular entre articulación temporomandibular y base del cráneo debido al trabajo de los músculos implicados en la masticación.
Estas tensiones en la zona alta cervical acaban afectando también a la zona baja y agravando la lesión discal.
Además el estrés puede provocar una reacción defensiva del paciente apretando fuertemente los dientes, algo que acaba por producir dolor cervical a corto plazo. El bruxismo (hábito de rechinar los dientes) muy habitual en nuestras horas de descanso también hay que tenerlo en cuenta.
Consulta a tu dentista en caso de que creas que padeces de alguno de estos problemas.

14. Estrés. En alguna ocasión habrás comprobado tras una situación de estrés que una vez ha concluido sientes tu espalda como si hubiese pasado un camión por encima.
Nuestro sistema nervioso sometido a un fuerte estrés o incluso leve durante un periodo largo de tiempo acaba contracturando la musculatura y afectando a nuestra columna.
Aunque siempre asociamos el estrés y la tensión emocional al dolor de cuello, puede también producirse en la zona lumbar si esta ya padece una lesión discal.
Cuando estamos en una situación de tensión adoptamos una actitud defensiva contrayendo musculatura.
En los últimos años cada vez veo más gente en consulta que por motivos de estrés tienden a elevar los hombros en una posición defensiva. Lo curioso es que muchos de estos pacientes descubren que a pesar de estar en situaciones de no estrés o incluso durmiendo vuelven a adoptar esta postura.

15. Victimismo. He dejado para el final algo que tal vez debería estar como primer error a corregir cuando se padece cualquier tipo de dolor o en el caso que nos ocupa, una hernia discal.
La queja, la preocupación y el victimismo lejos de ayudar en la recuperación de la lesión, es un freno a la mejoría. Cuando nos preocupamos por el problema estamos perdiendo tiempo y energía en ocuparnos de él. Puede ser que cuando te quejas de tus dolencias y lo transmites a la gente de tu alrededor obtienes una pequeña recompensa en forma de compasión que te alivia durante un momento.
Esta posición de víctima acaba agotando a los que nos rodean y finalmente acaban por no empatizar tanto con nosotros, lo que frustra aún más al que padece. No permitas que la queja y el victimismo sean una piedra en tu camino, ponte manos a la obra para tratar tu problema, responsabilízate de él y demuéstrate a ti mismo/a y a los demás que puedes estar bien.

¿Has identificado los errores que cometes? Comienza ya a corregirlos y coméntalo, tal vez tu testimonio sea de utilidad a otras personas. También puedes ayudar a terapeutas como yo a entender un poco mejor la lesión.

Gracias por haber empleado tu tiempo en leer mi blog y te espero muy pronto en la siguiente entrada.

4 comentarios en «15 errores que impiden la mejoría de una hernia de disco (Parte II)»

  1. Muchas gracias, me ha encantado leerlo y espero interiorizarlo

    Responder
    • Muy interesante la informacio, xq yo vivo quejándome, es incómodo tener una hernia ya que no se puede hacer las actividades normales de lo q uno acostumbra, a mí me encantaba salir a correr hacer ejercicios con los aparatos y el no poder hacerlo me deprime más. Seguiré leyendo su blog gracias por escribirlo . Saludos

      Responder

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