15 errores que impiden la mejoría de una hernia de disco (Parte I)

Rate this post

Después de algunas entradas en las que damos recomendaciones para mejorar nuestras dolencias relacionadas con hernia discal, ha llegado el momento de dar la vuelta a la moneda.
De nada sirve realizar ejercicio, seguir una dieta determinada, si no tenemos en cuenta los factores que impiden la mejoría.

El cometer uno o alguno de estos erroes no te han llevado a padecer la lesión, pero si que es un añadido, tanto para que aparezca como para su no recuperación.

Te voy a mostrar 15 de ellos, en dos entradas, además de algunos consejos para corregir los malos hábitos.

¡Adelante!

1. El sofá.


Mi querido sofá, ese que tanto trabajo me ha dado durante años en consulta. Es difícil resistirse a él, nos engulle cada vez que llegamos a casa después de una larga jornada laboral. Cuántas veces viendo la televisión nos quedamos dormidos en él y despertamos a las tantas de la mañana y ya decidimos quedarnos allí.


Tanto las hernias discales cervicales como lumbares tienen aquí un aliado perfecto para seguir amargándonos la existencia.
El sofá no es una superficie demasiado dura, y si lo es, con el paso del tiempo los asientos van cediendo. Cuando nos tumbamos de lado el peso de nuestra pelvis por su forma y peso tiende a hundirse más que por ejemplo la zona lumbar. Esto produce una congestión de la musculatura lumbar del lado que se encuentra arriba. A esto unimos que seguramente hemos recostado la cabeza en el reposabrazos, produciendo una elevación demasiado forzada de nuestra cabeza y el consiguiente sufrimiento cervical.

Otra postura muy habitual es la de sentarnos en borde anterior del asiento y dejar recostar nuestra zona dorsal alta en el respaldo. Aquí estamos produciendo una rectificación demasiado forzada de la curvatura cervical y lumbar, a la vez que encorvamos la zona dorsal. El apoyo de la pelvis ya no se produce sobre los isquiones sino sobre la zona alta de los glúteos. No hay que pensar mucho para darse cuenta que estas posturas son un crimen para nuestra espalda y más si ya padecemos una lesión discal.

Hay gente que me comenta en consulta, me pongo un cojín detrás del cuello, o en el hueco que quedan en los riñones. No es solución, la postura sigue siendo incorrecta.
Mi recomendación, si quieres tumbarte hazlo en el suelo o en la cama, nunca en el sofá.

2. El bolso


Sé que muchas os estaréis llevando las manos a la cabeza. Y algunas diréis, si no llevo casi nada, no pesa. ¡No me creo nada! Independientemente del peso que se lleva en el bolso, simplemente el llevar algo colgado del hombro va a provocar que llevemos elevado el mismo para que 
evitar que se caiga. Esto produce una congestión del trapecio del lado donde cargamos el bolso. Además este artilugio impide que llevemos los brazos sueltos y que hagamos una deambulación equilibrada cuando caminamos, algo muy importante para relajar y fortalecer la musculatura escapular.

Hay dos opciones para que no quememos con gasolina el fondo de armario. Una, llevar el bolso en la mano, y la otra colgarlo en bandolera, aunque esta última en el caso de llevar peso acabará también sobrecargando el trapecio donde apoya. Lo ideal sería no llevar nada o algo muy ligero colgado cruzado.

3. Los tacones 


Lo se, en el tercer punto de la lista y ya he perdido la mitad de mi audiencia; pero es mi deber advertirlo. Nuestro pie tiene tres puntos principales de apoyo, dos delante y el talón. Cuando elevamos el punto de apoyo del talón estamos inclinando nuestro cuerpo hacia delante. La manera que tiene nuestra columna de no irse de bruces contra el suelo es aumentando la curvatura lumbar.
Podéis comprobarlo por vosotros mismos, elevaros de puntillas y veréis cómo la pelvis bascula y la columna lumbar se arquea más; nuestra columna siempre busca mantener sus centros de gravedad alineados . Este aumento de la lordosis lumbar produce una presión mayor en la parte posterior de los discos intervertebrales como ya expliqué en esta 
entrada.

Aquí no puedo negociar una solución para no dejar vuestro fondo de armario tiritando. Mi recomendación es clara, si no quieres padecer problemas lumbares y en tus pies no uses tacones.

4. Cruzarse de piernas


Algo tan natural como cruzar las piernas al estar sentados es realmente un vicio postural que acarrea consecuencias en nuestra columna. La descompensación muscular que se produce en la pelvis es evidente, la carga del peso queda sobre un lado de la pelvis. Además abrimos el espacio articular en la cadera y forzamos su rotación durante un periodo demasiado prolongado.

La posición forzada de nuestra pelvis además va a necesitar una compensación del resto de la columna que finalmente puede afectar también a la columna cervical. La elevación de la pelvis del lado derecho por ejemplo elevará nuestro hombro derecho, acortando la musculatura cervical derecha.
Si padeces una hernia discal debes adoptar una postura correcta a la hora de estar sentado. Comprueba durante un tiempo en el que no cruces tus piernas que realmente no es una posición natural y estarás incómodo.

5. El teléfono


Es causante de muchos dolores cervicales, sobre todo en personas que trabajan en oficina. Atender el teléfono y sujetarlo subiendo el hombro contra la oreja a la vez que escribimos en el ordenador o hacemos otras tareas está produciendo una contracción de trapecio, esternocleidomastoideo y supraespinoso entre otros músculos.
Añadimos hoy en día el tiempo que pasamos mirando el teléfono con la cabeza agachada, provocando una rectificación de la curvatura o lordosis cervical.
Es recomendable el uso de auriculares y limitar el tiempo que pasamos mirando la pantalla del móvil.


6. Las posturas delante del ordenador


Una pantalla a altura inadecuada, hacia un lado, unido a una mala posición sentados. Es posible que te veas reflejado/a en las tres o en alguna de ellas. Escribir en un ordenador durante horas con la pantalla que te obligue a mantener una pequeña rotación de cuello, o ligeramente agachada es como si un corredor de atletismo corriera de medio lado durante horas. Añadimos una postura típica de atonía en musculatura abdominal y pelvis separada del respaldo y tenemos un cóctel explosivo; la típica postura en la que cada vez somos más pequeños con respecto a la silla.

Tanto una hernia de disco lumbar como cervical en estos casos puede verse agravada por motivos evidentes.
La pantalla del ordenador debe estar frente a nosotros y a una altura en la que con bajar la mirada sea suficiente para verla correctamente. Si en casa tienes un portátil y lo usas como ordenador de sobremesa te recomiendo instalar un teclado auxiliar.
La postura en la silla requiere una entrada en el blog que escribiré no en mucho. Dos claves como avance, pelvis y omóplatos pegados al respaldo.

 

7. Sobrepeso


Seguro que si estás habituado a caminar has comprobado alguna vez el hacerlo con una mochila por ejemplo de 5 kilos. Lejos de hacer un ejercicio mayor incluso en personas que no padecen problemas de espalda acaban quejándose de molestias en el cuello o en la zona baja de la espalda.

El sobrepeso es como llevar una mochila extra las 24 horas del día. El sufrimiento es mucho mayor en los casos de hernia de disco lumbar. Además el volumen y peso extra abdominal tira de nuestra columna lumbar hacia delante, provocando un aumento de la lordosis lumbar que ya varias veces hemos mencionado.
Si has comenzado un programa para tratar tu hernia discal el bajar de peso debe estar en una de tus prioridades.

 

Hasta aquí la primera parte de los errores que cometemos y que pueden interferir en la recuperación de una hernia discal. En unos días publicaré la segunda parte. ¡Aquí os espero!

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.