Cómo mejorar el agua que bebemos

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Si has seguido mi blog durante el tiempo que estoy publicando, habrás visto mucha información sobre el agua. No en vano, es uno de los temas en los que me he especializado desde hace tiempo, y que me apasiona.

Sigue siendo el agua algo que consideramos obviamente vital, pero la mayoría no da importancia a la calidad del que es nuestro nutriente esencial.

Consideramos que el agua del grifo, al ser potable, cumple su función. Y una parte de la población que decide no beber agua del grifo, apuesta por un agua embotellada de una calidad muy dudosa en la mayoría de los casos.

Si quieres algo más de información sobre el agua, puedes ver estos post que he publicado con anterioridad

https://javillorens.com/agua-solo-una-no/

https://javillorens.com/agua-funcion-sistema-locomotor/

https://javillorens.com/agua-veneno-salud/

Mi consejo para todo el que me pregunta, siempre ha sido el de tener en casa nuestro propio sistema de filtrado. Los hay más y menos costosos, y este coste suele ir en relación a la capacidad de filtrado, o las prestaciones que nos pueda dar.

Aún así, indudablemente hay que hacer una inversión, que mucha gente no puede afrontar.

El post que escribo en esta ocasión, es para mejorar en la medida de lo posible el agua de nuestros grifos.

Sin entrar en muchos detalles, hay que saber, que el agua que bebemos de nuestros grifos no es solo H2O con cloro para su potabilización.

Nuestras poblaciones tienen sistemas de tratamiento, que aparte de potabilizar el agua, filtran de residuos que pueda tener. Las aguas de nuestros embalses se abastecen de ríos que lamentablemente, a día de hoy, no están limpios.
Las filtraciones subterráneas de aguas fecales, los químicos utilizados en agricultura, la contaminación ambiental que vuelve a nuestros ríos junto con la lluvia, son algunos ejemplos de cómo los contaminantes pueden llegar a nuestras casas.

En los últimos 20-30 años, todos estos contaminantes han crecido notablemente y han aparecido muchos nuevos, pero los sistemas de tratamiento no se han actualizado en la medida que estos nuevos tóxicos han aparecido.

Si creíamos que beber agua embotellada es una opción, la Universidad de Granada, publicó un estudio sobre tóxicos en agua embotellada. Puedes ver aquí el enlace:

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/25454229

Las autoridades competentes nos indican, que no son cantidades significativas como para ser perjudiciales, y que las aguas que bebemos son «aptas» para el consumo. En muchas ciudades, como Madrid, presumen de tener una calidad envidiable.

Desde mi humilde opinión, prefiero tomar cartas en el asunto, y no tomar esas cantidades no perjudiciales de drogas, anticonceptivos y demás químicos.

Hay trucos al alcance de todos que podemos emplear para minimizar la cantidad de químicos que ingerimos con el agua, y mejorar su calidad.

Eliminar el cloro

El cloro nos asegura de beber un agua desinfectada. No obstante, es un tóxico, que aunque lo encontramos en pequeñas cantidades en el agua, no deja de ser inofensivo.

Durante el tracto digestivo, las cantidades que llegan al intestino afectan a la flora bacteriana. También se ha relacionado el cloro con enfermedades autoinmunes y algunos tipos de cáncer.

Si echamos agua en un recipiente suficientemente ancho, y dejamos reposar el agua durante 4-5 horas, la mayoría del cloro se habrá evaporado. Lo ideal es dejar reposar toda la noche el agua que vayamos a beber al día siguiente.

También introducir un aireador que haga burbujas en el agua, es un método efectivo para reducirlo.

La cocción del agua también elimina el cloro, pero desmineraliza el agua. No recomiendo este último método

Estructurar el agua

El agua se agrupa en conjuntos de moléculas que se denominan clusters.
Estos clusters ven afectada su formación cuando el agua se somete a fuerte presión, o se canaliza sin un orden natural.
El agua que llega a nuestras casas viene por canalizaciones que agrupan los clusters de tal manera que llegan a formarse moléculas demasiado grandes.

La hidratación celular es un proceso vital. La membrana celular es el filtro donde se reconocen los nutrientes. Cuando una sustancia no es reconocida, la membrana celular no permite la entrada.

De ahí la importancia de beber un agua cuyos clusters tengan el tamaño y la forma correcta

Esto no quiere decir que se produzca una deshidratación total a nivel celular si bebemos agua no estructurada. La absorción es mucho menor y nuestras células van a tener menor capacidad de elimina deshechos.

Una forma de estructurar el agua que bebemos, es escanciándola. Con ello conseguimos un movimiento espiral similar al que se produce en la naturaleza.

Si realizamos este proceso 2-3 veces, los clusters se separan y estructuramos el agua de nuevo.

Vitalización

El estancamiento de las aguas en los embalses, los tóxicos que acumulan, y las canalizaciones que llegan a las casas, hacen que el agua que bebemos esté totalmente desvitalizada.


El proceso de estructuración ya vitaliza bastante el agua que bebemos. 
Podemos vitalizar aún más el agua, exponiéndola al sol.

Recuerda usar un recipiente de cristal y que este no se encuentre cerrado. Una jarra de cristal de borosilicato es perfecta para este proceso.

Los rayos ultravioleta tienen una carga energética alta 

Eliminar metales pesados

Eliminar metales pesados del agua también es posible sin tener un sistema de filtrado profesional.

Pon unas hojas de cilantro en el agua, remueve y deja reposar durante una hora.
Cuela el agua y ya está lista para beber.

El cilantro tiene una gran capacidad de absorción de metales pesados.

Los metales pesados más susceptibles de estar presentes en el agua de consumo humano son el mercurio, níquel, cobre, plomo y cromo

Alcalinización

Incluir en nuestro día a día agua con un ph alcalino tiene muchos beneficios.

Tanto el agua del grifo como la embotellada tienen ph por debajo del 7.

Las aguas que se consideran más saludables en la naturaleza, como el agua procedente de glaciares, tienen ph por encima del 7. 

Los beneficios de tomar un agua alcalina son numerosos. En casa y sin esfuerzo, podemos alcalinizar el agua que bebemos.

Añadir el jugo de medio limón en una jarra de agua es una opción al alcance de todos.

Otra opción saludable de alcalinizar el agua, es añadiendo unas gotas de clorofila, que puedes adquirir en un herbolario.

Ya ves que no es necesaria alta tecnología, ni costosos aparatos para obtener un agua de calidad en casa. Un agua limpia, mucho más saludable que la mayoría de las aguas embotelladas, está al alcance de todos.

¿Quieres contarnos algún otro remedio que conozcas para mejorar el agua que bebemos?

Un saludo y hasta la próxima entrada.

 

 

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